WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

 

Anteriores

 

Mujeres y Canallas...
Facetas de un equipo grande
A no hacer leña del árbol caído
La brisa del domingo extraño
De Histórico Histérico
Un fin de semana redondo
Identidades
Ceniciento, no olvides, perdonate
Peor el golpe, mayor el festejo

 

 

Por Vero

El Reporte Femenino

 

 

 

- 18.10.2000

La brisa del domingo extraño

Indiscutible.

Éste fue un domingo raro.

De esos que no se ven todos los días. Pero... Cuando pasan, como una brisa rauda, sin pedir permiso... Despeinan a los transeúntes, roban algunos sombreros, obligan al abrigo... Y, sobre todas las cosas, parecen cambiar destinos. Como si las maravillas viajaran aferradas entre sus soplos.

Los canallas sabemos mucho de hazañas, milagros, grandezas y otras fábulas. ¿Cómo no vamos a creer en domingos prodigiosos, dinámicos y fugaces como ventiscas?

No puedo decirles qué pasó en el partido frente a Los Andes. No sé si fueron las declaraciones del Patón, el Espíritu Santo, el domingo milagroso, Montoto, Canayamán o el Día de la Madre. Lo cierto es que había una fragancia extraña en el ambiente. Un 6-2 no es moneda corriente en el fútbol.

Es nuestra primera victoria en el campeonato. Parece que los jugadores pensaron “ya que es la primera, que sea humillante”. Y jugaron como no lo habían hecho en ninguna de las nueve fechas anteriores. Quizás sigan existiendo las desavenencias defensivas, algunos errores en el arco, tal vez en la contención. Pero actitud como la que se vio el domingo pasado... No vemos todos los días.

La brisa del domingo extraño trajo a una Topadora paraguaya destartalada, que parece desarmarse cada vez que corre. Un jugador que dejó la elegancia olvidada en sus pagos natales. Pero, sin embargo, se dio el lujo de convertir tres goles. Y dedicárselos al profesor Bauza. Se mereció la animación que el autotrol del Gigante de Arroyito le dedicó en tres oportunidades. También sus primeros aplausos. Y su bicicleta. Maniobra que le queda un poco grande, pero, a la vez, se queda con él porque sí. Simplemente por ser él.

Envió hacia aquí, también, a un uruguayo que por fin regresa a ser quien alguna vez fue. Un Indio que comienza a ilusionarnos... Convirtió dos goles, y jugó un partidazo. Espero que no los dedique a nadie, más que al futuro. Para seguir creciendo. Y volver a ser.

Este viento prodigioso nos dio la alegría de ganar tras nueve fechas. Y de gritar seis goles. Fueron once, en realidad, porque también arrasó con Córdoba y se llevó a nuestros primos del parque... Belgrano los bailó. 5-1.

Mientras tanto, lejos, muy lejos...

Se jugaba un partiducho que algunos suelen llamar superclásico. Creo que terminó 1-1. Y, mientras todos los periódicos publicaron páginas y más páginas sobre él...

...nosotros aún festejamos un 6-2. Y un 5-1.

Celebramos una victoria que ni siquiera cabe en su nombre. Tres goles de una Topadora. Dos de un Indio. Uno de un Rafael que pinta cuadros, escribe tratados y da cátedra sobre la entrega. Cinco de un Belgrano que se rió a carcajadas de los niños del rosedal.

Ayer fue el día del volver a ser...

...para todos.

La brisa del domingo extraño tiene la cualidad de devolver a sus dueños las identidades perdidas.

Y nos devolvió a nosotros la nuestra: La victoria. La goleada. El domingo extraño. La epopeya. La alegría.

Porque de hazañas, milagros, grandezas y otras fábulas, los canallas sabemos mucho.

Y si no lo creen, pregúntenle a la brisa.

 

Hasta el jueves, canallas...